Esto es un post de autoayuda

Este post no es para ti, lector. Ni siquiera es para mi. O al menos, no para mi yo presente. Este artículo está dirigido a mi yo del futuro, porque sé que necesitará leerlo. Es un post de autoayuda en el sentido más puro de la palabra: soy yo ayudándome a mi mismo.

Acabo de dejar el trabajo. No me siento mal por ello. Me siento bien, como un capitán de barco que vuelve a coger el timón después de haberse mareado y vomitado por la borda.

Sin embargo, me conozco. Soy inseguro y los miedos me asaltan fácilmente. Por eso quiero dejar esta lista de cosas por escrito, para ayudarme a recordarlas. Como un post-it virtual al que recurrir cuando el síndrome del impostor vuelva a llamar a la puerta. Una lista de cosas de las que estoy orgulloso y de las que me he dado cuenta en estos meses de trabajo:

  • Eres organizado. Ya sé que te parece que no lo eres, pero créeme: lo eres. Te marcas plazos para hacer las cosas. Y las haces en esos plazos.

 

  • Te paras a pensar antes de actuar. Parece evidente, pero no todo el mundo lo hace. Lo has comprobado y, lo que es peor, lo has sufrido en tus propias carnes: compañeros de trabajo que se lanzan al monte sin plantearse cómo lo va a escalar y a mitad de subida se dan cuenta de que se han dejado los crampones en casa. No eres perfecto planeando las cosas pero al menos trazas un plan de actuación antes de hacer nada. Ayuda a prevenir muchos problemas y lo que es mejor: te quita muchísimo estrés.

 

  • No te da miedo preguntar. Ni admitir que no tienes ni puta idea. Hay un montón de cosas que no sabes, pero sin embargo tienes claro que pretender que las sabes es perder el tiempo con postureos inútiles. Si no lo sabes hacer, pregunta a alguien que sepa hacerlo.

 

  • Relacionado con lo anterior: Sabes. Usar. Google. Mucha gente, no. Si no sabes algo, o no sabes quién podría saberlo, abres una pestaña nueva en el navegador y le preguntas a San Google. Acotas tu ignorancia: así al menos sabes con mayor o menor incertidumbre cuán grande es. Sí, tu ignorancia es enorme. Como la del resto de la gente. Pero muchos de ellos no saben cómo preguntar a Google. Y a la gran mayoría de las personas ni se les ocurre abrir una pestaña nueva en el navegador.

 

  • Buen trabajo y gracias. Cuesta poco decir esas dos frases y no sé por qué la gente no las dice más a menudo. Agradece a aquellos que te han ayudado o han intentado ayudarte. Ser amable cuesta poco y te ha traído más alegrías que tristezas.

Ah, y sé amable, pero no tonto.

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